Aplicación destacada: biorreactores para proteínas alternativas, biopolímeros y biogás — del laboratorio a la escala industrial Descubre la solución →
Empowering Bioprocessing Contacto

Fermentación gaseosa: el CO₂ como fuente de carbono

La fermentación gaseosa —la conversión biológica de CO₂, CO, H₂ o gas de síntesis en productos químicos, combustibles y materiales— ya no es una curiosidad de laboratorio: hoy funcionan plantas comerciales. La tecnología se salta por completo la cadena de suministro agrícola y convierte gases industriales residuales en productos con huella de carbono negativa. Lo que ha cambiado son las plataformas de ingeniería que hacen su productividad económicamente relevante, y eso es tanto una historia de diseño de biorreactores como de microbiología.

Los organismos: tres estrategias metabólicas

La fermentación gaseosa no es una única tecnología, sino tres estrategias microbianas distintas que comparten una restricción: extraer carbono y energía de moléculas gaseosas.

  • Acetógenos (Clostridium ljungdahlii, C. autoethanogenum): usan la vía de Wood-Ljungdahl para fijar CO y CO₂ en etanol, acetato o 2,3-butanodiol. Son la base del proceso comercial que convierte los gases de acería en etanol.
  • Bacterias knallgas (Cupriavidus necator): usan H₂ y CO₂ a través del ciclo de Calvin para producir bioplásticos PHA o proteína unicelular.
  • Metanógenos hidrogenotróficos: convierten CO₂ + H₂ en biometano (Power-to-Methane), la ruta más madura comercialmente.

El problema del kLa: gases poco solubles

El reto central es de ingeniería, no de microbiología: la transferencia de materia. El CO y el H₂ están entre los gases menos solubles en agua, con constantes de Henry comparables a la del oxígeno. El techo de productividad lo fija casi por completo el kLa, y no la cinética microbiana.

Cinco estrategias elevan el kLa con gases poco solubles:

  1. Presión elevada en el vaso (2–10 bar): aumenta la concentración de gas disuelto según la ley de Henry.
  2. Microsparger (poros de 5–50 µm): burbujas finas, con un área interfacial mucho mayor.
  3. Vasos de gran esbeltez (H/T 2–4): maximizan el tiempo de residencia de las burbujas.
  4. Bucle de recirculación de gases: eficiencia de utilización superior al 90 %.
  5. Agitación optimizada para la rotura de burbujas.

Requisitos de diseño del biorreactor

Trabajar con estos gases impone requisitos fuera de lo estándar:

  • Equipo a presión certificado según PED/ASME BPE, con sellos mecánicos estancos a gases.
  • Certificación ATEX: el CO (LIE 12,5 %) y el H₂ (LIE 4,0 %) son inflamables, de ahí la zona 1/2 para el vaso y el circuito de gases.
  • Control multigás con 3 a 5 MFC independientes y análisis de gases de salida.
  • Materiales: 316L electropulido con Ra ≤ 0,4 µm, suficiente para todas las aplicaciones biológicas.

Conclusión

La fermentación gaseosa está demostrada comercialmente y en crecimiento, impulsada por la caída del coste del hidrógeno verde y el precio europeo del carbono. Eso sí, exige plataformas de biorreactores concebidas para ella: vaso, control, sistema de gases y certificación ATEX deben diseñarse juntos. Es exactamente el tipo de ingeniería a medida en el que Vinci Biotechnologies está especializada.

Hable con nuestros ingenieros →